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El pasado 18 de marzo, un comunicado del Palacio Real de Marruecos divulgaba el envío de una carta remitida por el presidente del Gobierno de España al Rey Mohamed VI en la que, según ha reconocido el propio ministro de Asuntos Exteriores, se fija una nueva posición del Gobierno de España que considera la propuesta de autonomía formulada por el Reino de Marruecos “como la base más seria, realista y creíble para la resolución del contencioso.”

Una carta que atenta contra la lógica transparencia que debe primar en un proceso y en una decisión de estas características, pues no se ha dado a conocer en su integridad, además de comportar la denegación del derecho de libre determinación del pueblo saharaui, cerrando el paso a cualquier posible referéndum en el que éste se pronuncie por las posibles alternativas (incluyendo, entre ellas, la independencia del Sahara Occidental).

Un giro en la postura que ha mantenido España durante estas casi cinco décadas. Un reconocimiento de facto de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, y lo que es lo mismo, un apoyo implícito al expolio de los recursos naturales que Marruecos viene llevando a cabo desde que invadió por la fuerza el Sáhara Occidental, contraviniendo el derecho y la legalidad internacional.

Y este “gobierno de izquierdas”, tan democrático y tolerante, da un volantazo en la política exterior, poniéndose del lado del agresor, con la nocturnidad y oscurantismo de quienes saben estar traicionando los principios que en otras épocas han defendido y enarbolado.

Un cambio en la hoja de ruta que no han sido capaces de consensuar con el Frente Polisario, representante legítimo del pueblo saharaui, tal y como lo considera la ONU; con el gobierno de Argelia, principal valedor del pueblo Saharaui; ni con los grupos políticos representados en las Cortes Generales, como si este cambio radical no mereciera el respeto y diálogo con todas las posiciones políticas.

La opacidad es tal que ni siquiera han contado con sus propios socios de gobierno, con quienes se sientan en la misma mesa para dirimir los destinos del estado español, quienes ya han manifestado públicamente su desacuerdo.

Pedro Sánchez ha perpetrado esta traición al pueblo saharaui y a la lucha de tantas personas por la libertad y la justicia, deshaciéndose en absoluto de la responsabilidad que el estado español tiene en aquel territorio, catalogado por la propia ONU como pendiente de descolonización.

Por encima de todo está la legalidad y el derecho internacional, que ha dictado en numerosas sentencias que el pueblo saharaui debe decidir su futuro a través de un referéndum de autodeterminación que nunca ha llegado a celebrarse. Deberíamos perder el miedo a que los pueblos decidan su futuro. La democracia es el abono para las semillas de la paz.

*Pablo Rodríguez Cejas

Portavoz de AHI-CC en el Ayuntamiento de La Frontera

1 comentario

  • Enlace al Comentario Militante de AHI. Militante de AHI. Mar 23, 2022

    pedro Sánchez Traiciono a el pueblo Saharaui y para muchos no tiene Perdón de Dios, al igual que tu traicionaste a la presidenta de la A.H.I con una puñalada trapera por la espalda y para muchos afiliados tampoco lo tienes tu. Así que (Aplícate y recuerda ) Quinto Servilio Copión dijo Roma no paga traidores.

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